VICISITUDES AEREAS

VICISITUDES AEREAS

Me paso la vida gastando muchas horas de mis días en aviones, veo la emoción, alegría de mucha gente por la experiencia; emoción, alegría que perdí hace mucho;  tengo mis rutinas durante esas varias horas y una interesante son las grandes dosis de vino que me inyecto para conseguir el tan anhelado sueño profundo, pero esto puede ser fácilmente atropellado por personajes que pareciera que no tuviesen ventanas en sus casas porque les encanta viajar con la bendita persiana abierta, o tal vez el punzante llanto de un bebé o finalmente por la interminable curiosidad de uno o más niños, y bueno, esto es parte del juego; en algún momento de mi vida irrité algunos y sólo queda volverme loco.

Lo que si es innegable es lo productivo que puede resultar conversar con la gente, encontrar historias de vida, opiniones, buen humor, patanes, etc, que sin querer enseñan, lo cual demuestra que el viaje no empieza en el destino. 

En este momento estoy por despegar, espero sea un vuelo interesante a pesar de la precariedad de esta lata.

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EL JUEGO DE LA LIBERTAD

Generalmente observo estos espectáculos desde mi vieja tribuna, soy un testigo privilegiado del bienestar al que lleva la libertad y la sensación que produce al que lo practica sin temor a amenazas simplemente ignorando la realidad. Hoy fue este grupo de amigos cetáceos jugando con la gravedad, mañana tal vez algunos delfines los que seguirán demostrando que en las cosas simples uno puede tocar su propia felicidad; dicho esto, me guardo las ganas de meterme al mar porque sino me mandan para la calle. Las cosas cambiaron. 

EL MAR DE MIS OJOS

EL MAR DE MIS OJOS

Aquel mar de mis ojos también me educó, crecí en su compañía observando sus diferentes estados de ánimos, gané momentos agradables así como momentos duros, la vida de un marino se resume en largos viajes con uno mismo en donde sobra el tiempo para preguntarte y responderte, cuestionarte y aprender; momentos empapados de largas conversaciones con el viejo mar esperando su sabiduría, aquella que continúa venciendo al tiempo.

Los ojos se acostumbran a conocer el mundo desde el lado opuesto, la piel se adapta a los violentos cambios y la mente se emociona por lo nuevo, la mar te hace suyo con las millas, le perteneces con tus historias hasta ganarse el odio de los tuyos. 

En tiempos furiosos no hay vuelta atrás, la madera se pone a prueba; confrontarla con rebeldía y respeto te lleva a buen puerto.

Lejos sientes su ausencia por más irreal que parezca, la anhelas en todas sus formas sea fusionada al cielo, mojando el viento o como un espejo; la mar llama señores, el viejo faro señala nuevamente la derrota y se hace inevitable la espera.

INVOLUCIÓN SOCIAL

INVOLUCIÓN SOCIAL

Es tan sencillo ignorar el mundo siendo el egoísmo parte de la involución social en la que participamos; el tiempo nos lanza en la cara que el fracaso como sociedad está a la vuelta de la esquina, la ausencia de prácticamente todo lo esencial para sostener este proyecto de país es debil, gaseoso y sin rumbo.

El YOISMO es bandera, nos acompaña hora tras hora y día tras día, nos encajona y nosotros la cultivamos, la cuidamos si darnos cuenta que nos hunde y ocurre porque se vive en automático. El esfuerzo por formar ciudadanos es menor y nos hemos acostumbrado a culpar a otros de nuestros errores y de esta manera el coche pierde fuerza, y sin motor es sólo lata.

Por qué querer aprender de otros si podemos aprender de nosotros, por qué querer imitar otros modelos si podemos construir un modelo de acuerdo a nuestras debilidades; pero la verdad es que al ciudadano de a pie no le da la gana y mucho menos a la clase política, porque se está tan feliz y adaptado a la chacra que de sólo pensar en mejorar, pero mejorar de verdad produce una sensación de esfuerzo titánico y por ende inalcanzable para nuestra frágil sociedad.

Uno se sorprende cada vez más al ver la fortaleza de los malos hábitos y el constante aprendizaje de lo que no suma; y pensar que el giro de 180° está en uno mismo.

PUNTO DE QUIEBRE

PUNTO DE QUIEBRE

No está en el ADN del peruano aventurarse en viajes, viajes en el que uno aprenda, se eduque, donde la curiosidad sea el estandarte de esa travesía que libere nuestros prejuicios, la cual lleve de alguna manera a sacarle la vuelta a nuestro sistema educativo, sistema que te aplasta y te venda. El peruano viaja poco y generalmente viaja con la modalidad del all inclusive, los viajes programados o tours, que a mi manera de ver te mantienen aún en tus fronteras distritales o departamentales y siendo generoso en las nacionales.

Todo esto obviamente tiene una consecuencia, y es la de ignorar lo que nos rodea como nación y por ende ahondar nuestra desazón como sociedad; tenemos cosas positivas pero muchísimo por aprender y sería hasta responsable observar las cosas buenas de los que nos rodean; pero ¿cómo saberlo?, ¿cómo identificarlo?, ¿cómo hacerlo?, si sencillamente no se viaja, no se conversa, no se lee, no se observa, no se toca el mundo con todos los sentidos.

La ausencia de una formación crítica, la ausencia de autocrítica como sociedad y por individuo, la cultura del vivo, la profunda crisis de valores nos encaminó a este mega escándalo,  a esta mega vergüenza, a este nivel asqueroso de corrupción de la que somos complices históricos y la cual se enquistó en nuestro ADN. Gente que hace daño robando al pueblo,  a su pueblo; empresas privadas grandes, pequeñas jugando al diezmo con funcionarios del estado para ganarse unos soles con el mínimo esfuerzo, para llevarle el veneno, la vergüenza a la boca de sus hijos sin la menor pizca de culpa.

Somos un país sin planeamiento, sin norte, un país que vive del día a día y que lastimosamente la independencia nos hizo daño, y ahora nos corresponde el arduo trabajo de replantear las cosas y cada uno asumir su rol de ciudadano, de aprender la lección por el bien de esta tierra cariñosa y de los que vienen.

Dicen: “Un viajero atento nunca pierde de vista su propio país”; dicho esto, anhelo honestamente suceda en los que decidan embarcar en esa travesía de arrancar las vendas.

“Nuestro destino de viaje nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”. Henry Miller.

SE ACABÓ EL RELOJ

SE ACABÓ EL RELOJ

La angustia y la impaciencia me absorbe cual tornado a su paso;  siendo la paciencia una virtud moderadora que se quiebra con la ira.

¿Cómo vencer a la tan pronunciada necesidad?, parece ser una pregunta que se responde sola; y sólo el errante lo arriesga, no calla, no para; sacude el pasado humillante, y luego no dará tregua a nada.

Gira hacia el norte y sorprende a tu destino; arriesga y observarás claros horizontes, llegando a ese andar libre de “peros”.